Puede que os estéis preguntando el motivo del misterioso título que le he puesto al blog. Resulta frustrante comprobar que no se posee imaginación alguna a la hora de elegir un sencillo nombre…
Bueno en realidad no es que no tenga imaginación, más bien es que intentaba evitar caer en las soserías del tipo “Diario de un biólogo” o “Blog científico” o “Bitácora sobre biología” y chorradas similares.
La explicación se haya en una historia de S.J. Gould. Concretamente en el ensayo titulado: La muerte antes del nacimiento, en su libro El Pulgar del Panda.
Gould nos dice: Consideremos la curiosa vida de un ácaro macho del género Adactylidium [...]. Emerge del cuerpo de la madre y muere en el transcurso de unas horas, sin haber hecho aparentemente nada en el transcurso de su breve vida…]. Los machos de Adactylidium no parecen hacer otra cosa que emerger y morir.
Gould, con su característica formar de escribir nos habla de la regla de Fisher, por la cual en todas las especies dioicas la proporción de sexos es aproximadamente igual, y a continuación nos plantea que, en especies que tiendan al apareamiento cosanguíneo entre hermanos; y teniendo en cuenta que cada macho puede fecundar a varias hembras, mientras que cada hembra sólo puede ser fecundada por un macho, presentarán ventaja selectiva aquellos individuos que tengan mayoritariamente hijas, y tan sólo los machos necesarios para que todas las hembras queden fecundadas. Con suficiente energía sexual, los machos podrían quedar reducidos a unos sólo
Pues bien, esto es lo que pasa con los Adactylidium. Este ácaro se ha especializado en el apareamiento entre cosanguíneos, así que siguiendo el razonamiento anterior, el número de machos deberá ser mínimo. De hecho el número óptimo de machos sería uno, pero esto resulta muy arriesgado, ya que existe la posibilidad de que el macho muera.
Estos arácnidos han solucionado el problema de manera muy curiosa: La madre lleva en su interior a las larvas y posteriormente a los adultos, los cuales están totalmente protegidos en su interior, y les permite campar a sus anchas, viendo la tele todo el día y fornicando hasta tarde (¡incesto!) , de manera que al nacer los pequeñines (La madre muere en el proceso, pues se alimentan de ella y salen al exterior como si fueran el Alien de la película) las hembras ya han sido fecundadas por su hermano, y este, ante semejante “esfuerzo”, habiendo completado su función, no le queda mas que fumarse el cigarrillo pertinente y morir. De esta manera muere nada más nacer. Misión cumplida que se dice.
Me pareció una historia tan curiosa que pensé que no sería mal título para el blog. Total, alguno había que poner. (El título original La muerte antes del nacimiento daba un poco de mal rollo.)
Y esto es todo por hoy. Seguramente os hablaré del amigo Gould otro día. Sed buenos y hasta la próxima










4 comments
Comments feed for this article
Julio 3, 2007 en 6:23 pm
Carlos
Todo un machote el Adactylidium, yo le recomendaría que no fumase, pero visto que tras repartir amor en su mundillo arácnido y prepararse para morir… se lo podríamos perdonar.
Julio 4, 2007 en 10:06 pm
Rafa
Pues sí, es un nombre muy original y diría que apropiado para un bio-blog. Ojalá te guste y podamos leer muchas entradas interesantes.
Saludos
Agosto 12, 2007 en 6:20 am
imagenauditiva
El titulo me encantó… yo no lo hubiera explicado, o al menos no por un tiempo. Daba para interpretarlo….
Saludos! Muy buen bLog…
Agosto 12, 2007 en 5:14 pm
ceprio
vaya igual tienes razón y tendría que haber mantenido el misterio… jaja
bueno al ser el primer post mucha gente aún no se habrá enterado =P