Puede parecer que pocas cosas le quedan al ser humano por descubrir. En pleno s. XXI ya no quedan islas por explorar, ni continentes que descubrir, hemos coronado la cima de las mayores montañas y nos hemos adentrado en las selvas mas recónditas. Podríamos pensar que ya no queda nada nuevo por aprender. Sin embargo es mayor la parte que nos queda por explorar que la que ya conocemos. Quizá no más imporante, ni más útil (científicamente sí, pero no económicamente) pero sí más grande.

Se suele decir que del Mundo, tres cuartas partes están compuestas por agua, y teniendo en cuenta la profundidad que se alcanza en las dorsales oceánicas, y que nuestro conocimiento sobre el océano disminuye conforme nos sumergimos, podemos decir que el área que nos es desconocida es gigantesca.

Hay más gente que ha ido a la Luna de la que ha conseguido descender hasta las dorsales, y a día de hoy, ese es un mundo casi totalmente desconocido. Conforme la luz se apaga la parte del mundo acuático que mejor conocemos se queda atrás y entramos en el abismo.

No sé si por su extraña apariencia, que parece sacada de una novela de ciencia ficción, o por lo desconocido de su ciclo, estas criaturas resultan fascinantes. Me estoy refiriendo a lo que comúnmente llamamos Peces Abisales.

wfm_pelagic.png Podéis informaros más sobre ecosistemas marinos aquí

Estos animales pasan la mayor parte de su vida a unas profundidades superiores a los 2000m, en la región afótica (carente de toda luz) y muy pocas veces llegamos a verlos. Si alguna vez se consigue capturar alguno, enseguida revienta por el cambio de presión.

Los peces abisales han tenido que adaptarse a unas condiciones extremas, donde la comida es un bien escaso que no debe ser desaprovechado. Por ello, la mayoría han evolucionado hasta alcanzar métodos muy eficaces (y sorprendentes) de captura. Muchos han desarrollado grandes bocas, con grandes dientes. Como ya he dicho, no se puede fallar una presa en un mundo donde no se sabe cuando se hará la próxima comida.

Una vez hecha la presentación, puedo hablar de uno de los ejemplos más raros… el Pez Pelícano (Eurypharynx pelenacoides). Aquí tenéis al animalito en cuestión

Pez Pel�cano

Lo de desarrollar una gran boca se lo ha tomado al pie de la letra. La mayoría de su cuerpo la ocupa su boca, con la que pocas cosas hay que no pueda atrapar. El cuerpo, serpentiforme, termina en un apéndice bioluminiscente.

Su estómago se puede dilatar considerablemente a fin de poder digerir las presas que en ocasiones pueden ser bastante grandes. Se alimenta principalmente de peces, camarones y plancton.

Podéis aprender muchas cosas sobre los animales de lo más profundo del océano, y de los curiosos ecosistemas de las dorsales oceánicas (las colonias que viven sobre las chimeneas termales son íncreibles) en el documental de Planeta Azul, Mundo Submarino, donde podréis ver en acción al Eurypharynx pelenacoides, entre otros.

Bueno eso es todo por ahora, yo ya he terminado los exámenes =D así que soy libre definitivamente…

Hasta otra!