En el mundo para-anormal es una constante la presencia de caras por todas partes: en paredes, en accidentes geográficos… ¡hasta en la superficie de Marte!. Y no son pocas las personas que dicen haber visto a Cristo  o la Virgen en los posos del café, en las humedades de su baño o en una toalla…

La explicación es muy sencilla: el ser humano es un especialista en ver caras. Somos expertos en reconocer caras, ya que la expresión facial es un elemento muy importante en nuestra sociedad, podemos sacar mucha información de una persona simplemente viendo su cara… así que las vemos por todas partes, no lo podemos evitar. ¿Quién no ha visto una cara en el perfil de una montaña alguna vez? ¿o una cara en las nubes?… por supuesto no es más que un efecto óptico, no hay nada raro en ello, aunque algunos puedan querer ver más allá de la realidad.

Todo esto viene a raíz de un vídeo de Richard Dawkins, en el que explica un curioso efecto óptico (del que habla también en el libro Destejiendo el arcoiris):

Nuestro sentido común nos dice que hay un hueco, pero nuestro cerebro se empeña en ver una cara y pasa lo que pasa, que al final Einstein nos sigue con la mirada y todo.