La clase de Citogenética es bastante aburrida de momento. Nada nuevo y más de lo mismo así que espero no tener problemas y sacar nota. El caso es que lo único nuevo e interesante de la clase de hoy ha sido un comentario de la profesora.

Tras ponernos los típicos ejemplos de que las patatas tienen un par de cromosomas más que nosotros, o que algunas mariposas tienen hasta 380 [Por cierto los ácaros se encuentran entre los animales con menos cromosomas, algunos sólo tienen 1] para hacernos ver que el número de cromosomas no significa nada en absoluto (ni complejidad, ni mayor información genética…) nos ha puesto como ejemplo un caso extremo que yo desconocía. Y buscando en internet he conseguido más información.

Resulta que los cérvidos son animales muy curiosos debido a su variación cariotípica y por la presencia de cromosomas supernumerarios, variando en número desde 2n=6 para la hembra de Muntiacus muntjak vaginalis a 2n=80 del Cervus porcinus.

Esto llama ya de por sí la atención, pero dentro del género Muntiacus llama más la atención: dos especies pertenecientes a ese mismo género, y muy similares morfológicamente presentan una variación importante, el Muntiacus muntjak, como he comentado, con 2n=6 y el Muntiacus reevesi con 2n=46. Una variación de 40 cromosomas en dos especies casi iguales.

Es curioso pensar cómo la evolución ha hecho que dos especies tan similares lleguen a tener tal diferencia de cromosomas. No sabía que los ciervos fueran tan interesantes genéticamente…