Hoy me he dado cuenta de que llevo una semana sin asomar la cabeza por aquí y eso no puede ser. Tengo excusa: días de 9 horas de clase hacen que llegue a casa muerto y con pocas ganas de currar más. Pero como hoy he llegado pronto y además me han dado un toque de atención ;) pues voy a escribir algo, aunque sea breve. Y como creo que tiene bastante éxito,  hablemos de sexo otra vez.

Existen muchos comportamientos o estrategias reproductivas que nos resultan curiosas en el mundo animal. Nos llaman la atención por un lado las más extremas y raras (extremas y raras desde nuestro punto de vista por supuesto, que para quien la practique será de lo más normal) como la bien conocida costumbre de la mantis de devorar a su pareja durante o tras la cópula (comportamiento que no exhibe siempre, todo hay que decirlo). Por otra parte nos llaman la atención aquellas con las que nos sentimos identificados o que nos provocan cierta empatía (estoy hablando de reproducción pero es aplicable a cualquier comportamiento). Y como ejemplo aquí tenéis desvelada la vida sexual del puerco espín:

Los simpáticos puerco espines macho se aparean siempre con la misma hembra, por lo menos mientras están con esa hembra sólo copulan con ella. Sin embargo son capaces de no eyacular durante la cópula. ¿Qué propósito puede tener una cópula sin eyaculación? pues demostrar a la pareja de qué madera está uno hecho. Noche tras noche el puerco espín debe convencer a su hembra de que es todo un campeón, y que a la hembra no le conviene nada dejarlo para aparearse con otro. Una vida interesante la del macho de puerco espín, manteniendo el tipo noche tras noche por miedo a que su insaciable chica se vaya con otro…

Hasta aquí mi breve entrada de hoy, con la que demuestro que sí, que estoy vivo ;) Saludos a todos!