Este año en Etología hemos dedicado bastante tiempo a hablar de antropomorfismo, y un chiste aparecido en El tao de la física me ha dado la idea para este post.

chiste perro

Ohhhhhhhhhh… mira eso, Schuster… Los perros son tan monos cuando intentan comprender la mecánica cuántica.

Ante todo definamos antropomorfismo: se trata de atribuir propiedades y características humanas a entidades no humanas, ya sean animadas o inanimadas.

El antropomorfismo es inevitable e innato en nosotros, lo cometemos todos los días constantemente y de hecho pudo haber sido importante a lo largo de la evolución. Ejemplos de antropomorfismo que se pueden ver todos los días: la gente que le dice a su perro “no cruces que viene un coche”, o cuando vemos la imagen de un simio con un libro o periódico en sus manos y decimos: “está leyendo el periódico!”. La imágen de cabecera de este mismo blog habrá hecho que todos piensen que el mono estaba meditando cuando le hicieron la foto… etc

orangutan

Esta claro que el antorpomorfismo es inevitable, pero debe tenerse cuidado con él cuando vaya unido a ciencia. Un etólogo que diga que los chimpancés o los orangutanes leen simplemente por una foto como la anterior estaría cometiendo un grave error.

La adscripción de experiencias mentales (sentimientos, motivaciones…) es un problema, ya que sabemos que están presentes en nosotros (por lo menos yo sé que yo tengo experiencias mentales) pero no podemos asegurar que lo estén en otros organismos.

No es difícil imaginar un caso de un veterinario que examine a un perro, que ha cambiado su comportamiento debido a la muerte de su amo, y termine diciendo: este perro está deprimido. Eso es un caso claro de antropomorfismo, ¿cómo podemos saber que un perro está deprimido? la única forma sería preguntarle y eso es bastante difícil…

Un investigador debe ponerse en la piel del animal para estudiarlo, y para hacer esto correctamente debe tener en cuenta que los animales viven en un mundo perceptual distinto al nuestro. Yo no veo la pantalla del ordenador de la misma forma de la que la vería una abeja o un gato, y eso es importante tenerlo presente.

Por ejemplo algo que se suele ver bastante en las películas, o incluso puede que alguien lo haya experimentado directamente: perros que se acercan a la televisión cuando sale otro perro en la pantalla, o gatos que parecen sentarse a ver la tele. En muchas películas se ven comportamientos así, y los dueños suelen reponder con un que mono está viendo la tele! Pero… ¿pueden ver nuestras mascotas la televisión? pues sí que la ven pero no como nosotros, debido a lo que se conoce como frecuencia de fusión: la televisión consiste en muchísimas imágenes pasadas muy deprisa, a una frecuencia en la cual nuestro ojo no es capaz de distinguir imágenes discontinuas y las ve como continuas. Los famosos 50 Hz y 60 Hz de los televisores hacen referencia a esta frecuencia de fusión. Los perros ven a 100 Hz aproximadamente con lo que ven es bastante distinto y aburrido, seguramente nos miren y piensen en lo aburridos que somos, todo el día delante de una caja, para ellos, más tonta aún (disculpad el antropomorfismo ;) ) ya que lo que verán será una sucesión de imágenes casi iguales… Y no hablemos de las abejas, que ven a 300 Hz…

Todo eso me ha pasado por la cabeza al ver el chiste, y este es un tema muy interesante que da para más. Así que puede que otro día hable de la visión de UV por parte de muchas aves, como ejemplo más que de antropomorfismo, de que los animales no viven ni ven ni sienten las cosas como nosotros. Hasta pronto!