Haciendo limpieza te puedes dar una enorme sorpresa, como la que me he llevado hoy al encontrar el primer libro sobre dinosaurios que tuve, y que había olvidado completamente. La edición es de 1990 y no he podido evitar leerlo con una sonrisa, he aquí una muestra:

En un pasado lejano, cuando el hombre aún no existía, toda la Tierra estaba poblada por los dinosaurios: una raza de gigantescos lagartos, provistos de colmillos, cuernos y uñas.

Aunque con su aspecto espantoso nos asusten, los gigantescos dinosaurios eran, por lo general, pacíficos comedores de plantas. Naturalmente, también entonces existían los malos: pequeños, ágiles y feroces, atacaban en grupo a los paquidermos y los hacían pedazos.

Grandes como un avión, largos como un tren, pesados como casas: unos verdaderos y excesivos gigantes (como si hubieran sido fallos de la naturaleza). Si vivieran hoy en día, no nos gustaría tenerlos a nuestro alcance.

… sólo las ballenas pueden competir en peso y longitud con estos animales tan enormes. ¡Fijaos que, según algunas teorías, los más grandes tenían una especie de segundo cerebro, puesto en el centro de la columna vertebral, para coordinar los movimientos de esa enorme masa muscular!

Los dinosaurios vivían en todas partes: en el aire, en la tierra, en los pantanos y en el mar. Naturalemnte, el ambiente en el que tenían que moverse hizo que desarrollaran en ellos las características adecuadas.

… otras teorías acusan a los pequeños mamíferos que justo en esa época se desarrollaron enormemente, devorando tal vez los huevos de dinosaurio. Otras hablan de enfermedades, o de la aparición de plantas venenosas. Se piensa incluso en la intervención de misteriosos habitantes de otros planetas… (pero qué c…?)

Muchos animales que pueblan la Tierra hoy en día descienden de los dinosaurios [...] Se trata de los cocodrilos, de las serpientes, de los pequeños reptiles, como las lagartijas y los camaleones, de las tortugas, y, cosa curiosa, de todas las especies de pájaros.

Salvando antropomorfismos, errores conceptuales, pajas mentales y demás era un libro bien simpático, que aún recuerdo con ilusión. Luego vinieron otros libros, y muñecos, y hasta peluches.

Por cierto me ha llamado la atención del libro esa insistencia de convertir a los dinosaurios en animales gigantescos, enormes, inmesurables. Como si no fueran interesantes si fueran del tamaño de un perro…