Con las 200 páginas que llevo de El Espejismo de Dios podría escribir muchas entradas, pero me voy a calmar un poco y copiaré un fragmento que sinceramente me ha llegado al corazón:

[Hablando del ID y de su "victoria" cuando hablan de un tema que la ciencia (o la evolución) no ha logrado explicar aún] Se necesita trabajar mucho más, por supuesto, y estoy seguro de que así se hará. Un trabajo como ese no podría llevarse nunca a cabo si los científicos se sintieran satisfechos con un perezoso “por defecto” similar al que promueve la “teoría del diseño inteligente”. Este es el mensaje que un imaginario “teórico del diseño inteligente” lanzaría a los científicos: “Si no comprenden cómo funciona algo, no se preocupen: simplemente,ríndanse y digan que Dios lo hizo. ¿No saben cómo funcionan los impulsos nerviosos? ¡Bueno! ¿No comprenden cómo reside la memoria en el cerebro? ¡Excelente! ¿Es la fotosíntesis un proceso desconcertantemente complejo? ¡Maravilloso! Por favor, no sigan trabajando sobre ese problema. Simplemente, ríndanse y apelen a Dios. Queridos científicos, no trabajen en sus misterios. Cédannos sus misterios, porque nosotros podemos utilizarlos. No malgasten su preciosa ignorancia investigando. Necesitamos esos gloriosos vacíos como último refugio de Dios”.

Ese párrafo plasma una de las principales diferencias entre la religión y la ciencia: mientras que la primera se conforma con la ignorancia, la segunda no. Y por eso mismo describe perfectamente el peligro del creacionismo y la anticiencia en general: es el peligro de la ignorancia. Por eso mismo existe toda esa lucha en contra de la evolución: a más ciencia menos ignorancia, a menos ignorancia menos Dios…

Y por eso mismo los anticiencia nunca se conformarían con la evolución. Una vez prohibida vendría la relatividad, la gravedad… luego la física entera. Y la biología. Y la medicina. Y en unos años estaríamos como en la Edad Media o peor.