Ante una pregunta del estilo ¿Qué hay de malo con el creacionismo? fácilmente se pueden sacar respuestas: porque miente, engaña y tima. Porque oculta la verdad. Porque intenta ocultársela a los demás. Porque intenta que el mundo vaya hacia atrás en vez de hacia adelante. Porque utiliza métodos de dudosa ética para conseguir sus objetivos… creo que cualquiera puede añadir muchas más de cosecha propia.

Pues bien ante los tristes acontecimientos que han tenido lugar en este corto 2008, y tras el patético espectáculo ofrecido el viernes por A-3, yo voy a confesar aquello que es, en mi opinión, lo peor del creacionismo. Qué es lo que más me enferma cuando los oigo hablar y lo primero en lo que pienso cuando leo sus tonterías.

Este párrafo de El Espejismo de Dios, donde Dawkins cita a Steve Grands lo expresa a la perfección:

[piensa] en una experiencia de tu niñez, algo que recuerdes con claridad, algo que puedas ver, sentir, puede incluso que oler, como si realmente estuvieras allí. Después de todo, estuviste allí en algún momento, ¿no? ¿De qué otra forma lo habrías recordado? Pero aquí está el bombazo: no estuviste allí. Ni un sólo átomo que esté hoy en tu cuerpo estuvo allí cuando ese evento se produjo… la materia fluye de lugar en lugar y momentáneamente va contigo para ser tú. Seas lo que seas, por lo tanto, no eres eso de lo que estás hecho. Si esto no hace que el pelo se te erice en la nuca, léelo otra vez hasta que se erice, porque es importante.

Efectivamente, si no se os han puesto los pelos de punta deberíais volver a leerlo. Lo que más me molesta de aquellos que quieren volver a la Edad Media, es que le restan importancia a algo tan fascinante, tan emocionante, y a la vez tan incomprensible que ha hecho que estemos ahora aquí. Lo digo siempre y lo repito: me emociona y apasiona mil veces más el pensar cómo narices vuelven las palomas mensajeras a casa sin ayuda, o cómo funciona (y ha surgido) la fotosíntesis (por poner dos ejemplos que he estado estudiando hoy) que pensar que somos fruto de un chasquido de dedos mágico. Sin duda eso no hace justicia a la verdadera responsable del asunto (y encima de que es ciega no le restemos mérito a la pobre).

Negar la evolución es negar la vida, porque sin evolución la vida como la conocemos no existiría. Todo se habría quedado en un caldo de moléculas orgánicas y gracias¹. Y lo peor es que esta gente va más lejos: le quita importancia no sólo a la vida, sino también al Universo, y todo esto me recuerda una frase que dijo una vez un profesor mío: para construir una sociedad moderna e ideal, es imprescindible olvidar que venimos del mono y no de los ángeles. Qué razón tenía…

Como ya he dicho quién niegue la evolución niega la vida, y eso a los que amamos y estudiamos (o pretendemos estudiar algún día) la vida nos duele profundamente. A mí el primero (y a un biólogo evolutivo que lleve 30 años estudiando ni me lo imagino).

1) A todos los creacionistas, he aquí una lista de temas de los cuales la evolución no se encarga: mecánica cuántica, termodinámica de fluidos, química inorgánica, física nuclear, técnicas agrícolas medievales y por último, pero no menos importante, el origen de la vida. Que parece que la mayoría no lo tiene muy claro.