La mayoría habéis acertado esta adivinanza, por lo menos de forma general. Se trataba de un parásito de caracoles, concretamente del género Leucochloridium (si hay algún experto en la materia igual nos puede concretar la especie).

Ser un parásito en biología no es nada fácil (ser parásito social es otra cosa), y una especie de vida libre debe enfrentarse a multitud de retos para llegar a ser parásita. Así mismo los mismos individuos de una especie ya parásita deben superar muchas adversidades antes de poder colocarse en un hospedador definitivo calentito y acogedor.
Este es el caso de nuestro amigo, “Leuco”, que debe ser capaz de llegar desde un caracol hasta un ave. El proceso es más o menos así:
Un pobre e inconsciente caracol se acerca a una peligrosa caca de pájaro… llena de huevos de “Leuco”. Las larvas entran en el desdichado caracol (hospedador intermediario) y se desarrollan en su interior, una vez han alcanzado el tamaño adecuado migran a la parte cefálica, concretamente a las antenas, donde juegan un doble papel: en primer lugar actuar de “semáforos”, mediante movimientos característicos y mediante un color llamativo. En segundo lugar ordenar al caracol que en vez de buscar las partes más protegidas de la vegetación, vaya directamente a las hojas más altas, donde será rápidamente visto por algún pájaro que se lanzará sobre el “zombificado” caracol… y fin del juego (para el caracol) y ciclo completado para nuestras larvas, que encuentran al hospedador definitivo, se desarrollan hasta adultas y otra vez a empezar.
(Continúa la entrada con vídeos que pueden resultar desagradables, avisados estáis)
Aquí tenemos un “Leuco” haciéndose notar:
Aquí un par de “Leucos” abriéndose paso hasta los apéndices oculares:
Y por último aquí el ciclo contado en inglés (con un final afortunado para el caracol)







14 comments
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Marzo 16, 2008 en 6:57 pm
El coleccionista
Pretty clever for an organism without a brain.
Marzo 16, 2008 en 8:57 pm
Ajuiciado
¡Leñes! ¡Lo que yo decía! ¡Goa’ulds!
¡Ya están aquí y van a por nosotros!
Marzo 16, 2008 en 9:28 pm
Eugenio Manuel
Vaya, no sabes cuánto me alegro de no ser caracol. Espero no serlo… Moraleja: no comas caca de pájaro.
Gracias por la historia, no tenía ni la más mínima idea de esto.
Marzo 16, 2008 en 11:24 pm
Miski
Lo más curioso de este tipo de parásitos es que son capaces de modificar la conducta del hospedador; recuerdo el caso de otro parásito que, alojado en una hormiga, hace que ésta suba a la parte más alta de las hierbas y allí muerda el borde de la hoja y quede enganchada…a la espera de que una pobre oveja mordisquee esa hierba y se trage a la hormiga y con ella al parásito.
Un salu2.
Marzo 17, 2008 en 2:57 pm
Copépodo
Chulísimos los videos, es espectacular ver los gusanos abriéndose paso hasta los tentáculos. Espero que quedara clara mi alusión al suicidio, que no iba por mí, que era por el caracol
Marzo 17, 2008 en 4:03 pm
Copépodo
Que digo yo que estas adivinanzas está muy bien y que seguro que a muchos nos gustaría que se convirtieran en periódicas.
Marzo 17, 2008 en 9:32 pm
gouki
menos mal que este tipo de parasitos son menos corrientes en los mamiferos o por lo menos en las personas.
opino igual que copepodo.
por cierto, no tiene nada que ver, pero habeis leido el articulo de fusion de genomas de investigacion y ciencia de marzo?
Marzo 17, 2008 en 9:45 pm
Anónimo
Mmm, bueno, recuerdo haber visto nematodos que se alojan
en los ojos y algunos que hacen su hogar del cerebro humano…
Imagenes geniales como un encefalo lleno de agujeros cual
queso suizo…
Honestamente asusta cantidad, jaja… aunque tambien las toxinas
que destruyen el hipotalamo me quitan el sueño… por eso no
como mariscos, jaja.
Marzo 18, 2008 en 7:43 pm
Albert
Ya lo dije en otro lugar, pero lo repito: serán prejuicios de primate, pero ¡qué ajco!
Ahora en serio: es fascinante.
Marzo 18, 2008 en 10:53 pm
ceprio
Habrán más adivinanzas, tranquilos. Tran pronto acaben fallas y duerma 24 horas seguidas
Tengo en la mesilla de noche la IyC de marzo bajo una gruesa capa de material de lectura diverso, ya le llegará el turno supongo xD
Marzo 19, 2008 en 1:18 am
Ana
Me recuerda a un capítulo de Futurama en el que un personaje volvía de sus vacaciones con una “babosa cerebral”, que enganchada a su cabeza también variaba su voluntad, jaja.
Marzo 19, 2008 en 12:43 pm
ceprio
jajaja menos mal que Fry era inmune! xD
Marzo 23, 2008 en 2:46 pm
Carlos
Vaya parásito más repugnante colega! ¿y qué efecto es el que hace sobre el pajarito?
Marzo 28, 2008 en 12:02 pm
ceprio
pues no lo sé, supongo que nada grave, que a los hospedadores definitivos hay que mimarlos