Todos los organismos vivos deben enfrentarse a una serie de compromisos a lo largo de su evolución: no pueden hacer lo que les dé la gana, ya que muchas veces el aumento en los beneficios de una característica está asociado al descenso en los beneficios de otra. Deben alcanzar un compromiso, de igual forma que se equilibra una balanza.

Puede que sea mejor tener una vida corta, con pocos episodios reproductivos, pero teniendo gran cantidad de descendientes en cada uno de ellos. O puede ser mejor tener una vida muy larga, con pocos episodios reproductivos y tan sólo un descendiente por episodio (por ejemplo). Puede ser mejor tener gran cantidad de crías con unas posibilidades reducidas de sobrevivir (como hacen gran parte de invertebrados) o tener tan sólo una cría y aumentar enormemente sus posibilidades de sobrevivir (como nosotros).

No hay que olvidar que ninguna opción es mejor que otra, sólo son soluciones a un mismo problema: hay que dejar para la posteridad cuantos más genes mejor. Lo ideal sería ser muy grande, con una alta longevidad, una alta paridad (número de episodios reproductivos) y una alta fecundidad, pero todo esto no es posible precisamente por la existencia de compromisos. Vamos que si te gastas un pastón en hacer en tu casa la cocina más bonita y moderna del mercado posiblemente te quedes sin fondos y tengas que hacer tus necesidades en un agujero o dormir en el suelo…

Como muchos sabréis, el demonio de Tasmania (Sarcophilus harrisii) está viendo diezmada su población debido al llamado tumor facial de los demonios, descubierto en 1999, y que ha causado una disminución en su número de entre un 20 y un 50% (también tiene parte de culpa la introducción del zorro, pero eso es otra historia).

El tumor facial es muy mortífero y contagioso, ataca a las poblaciones más densas, y puede llegar a eliminarlas en un año.

Pues bien, un estudio publicado en PNAS, revela que este simpático marsupial está adelantando su madurez sexual, con el fin de procrear antes. En condiciones normales las hembras crían entre los 2 y 4 años aproximadamente 4 crías por embarazo, y mueren entre los 5 y 6 años. Sin embargo, y debido al cáncer, la expectativa de vida cae entre los 2 y 3 años. Así que del 13 al 80% de las hembras analizadas paren al tener un año.

Nada sorprendente lo que está pasando: debido al tumor la duración de la vida ha disminuido, ¿qué puede hacer este pobre animal para solucionarlo? (es decir, compensar la balanza) pues por ejemplo aumentar la fecundidad (número de descendientes) o adelantar la madurez ( edad en el momento de la primera reproducción) y que es precisamente lo que han hecho: adelantar la madurez. Si vas a morir antes de lo planeado, será mejor que también empieces a tener hijos antes. Funcionará? quien sabe, pero esperemos que sí… mientras tanto estos demonios nos dejan un ejemplo más de evolución (y van…), lo que evoluciona esta vez es el ciclo vital.

Y por último, y en conexión con la entrada de ayer, aquí tenéis un par de meteduras en el artículo de El Mundo del que he sacado la información:

Varios factores sugieren que los demonios de Tasmania podrían desarrollarse con cierta rapidez de modo que criar a edades más tempranas se convierta en un rasgo hereditario, contrario a uno dictado por el contexto.

Si ignoramos que el párrafo no es que esté precisamente bien redactado, da a entender que el criar a edades tempranas se va a convertir en un rasgo hereditario (a diferencia de uno dictado por el contexto, que no sé muy bien lo que significa). La edad de madurez es, ha sido y será un rasgo hereditario, como tantos otros. Lo único que están haciendo los demonios es modificar el fenotipo de ese caracter, algo mucho más sencillo que lo que se propone en El Mundo.

Uno de los mejores ejemplos conocidos es del de un pequeño marsupial parecido a una musaraña marsupial llamado ‘antechinus’. Los machos de esta especie crecen a lo largo de 10 meses, y luego tienen sexo durante un mes, renunciando a los alimentos y pasando hambre a la muerte. Para el momento en que las hembras dan a luz no queda ningún macho vivo.

Supongo que hambre a la muerte quiere decir morir de hambre, y los machos de Antechinus (Antechinus es un género y va con mayúscula) mueren más bien por una sobredosis de testosterona (provocada por tanto polvete) y el estrés que esta lleva asociada, lo cual anula el sistema inmune muriendo el animal de cualquier infección o parásito.

Esto último sólo era un ejemplo para demostrar lo bien que se informan algunos periodistas. Un saludo a todos y nos vemos pronto!

Fuente: El Mundo

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