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Mañana a clase otra vez, y antes de empezar voy a contar un poco la historia de Hans el listo por si alguien no la conocía:
Año 1900, Berlín, Alemania. Un tal von Osten compra un caballo con la intención de entrenarlo para que contara dando golpes con el casco delantero. Von Osten quedó asombrado cuando vió cómo Hans, que así se llamaba el caballo, empezaba a resolver sumas, restas, multiplicaciones y divisiones a golpe de pata. Hasta llegó a resolver cosas más complicadas como fracciones. Hans el listo, como lo llamaron los medios, se hizo famoso y al final era capaz hasta de dar la hora.
Lógicamente el caso acabó interesando a la ciencia, y psicólogos y veterinarios intentaron ver cómo era capaz un caballo de decir la hora dando golpes en el suelo con el casco. No era necesario que von Osten estuviera delante a la hora de la prueba, y no había ningún indicio de fraude.
Con un poco de investigación vieron que lo que pasaba es que Hans el listo era en realidad listísimo. Eso sí, de matemáticas y de decir la hora no sabía nada. El truco estaba, por increíble que parezca, en los inapreciables gestos, miradas… que realizaba von Osten (inconscientemente) o cualquier otro espectador: dicho de otra manera, a Hans le bastaba con tener delante a alguien que supiera la respuesta para acertar la pregunta o al menos acercarse mucho. En caso de no tener a nadie al alcance de la vista no daba pie con bola el pobre.
Imaginad la situación: os ponen delante a un caballo del que os dicen que sabe sumar y le dicen que sume 4+2. Acto seguido el caballo empieza a dar golpes con la pata en el suelo: 1,2,3,4… 5 y cuando da el 6 tú, inconscientemente haces algo: abres mucho los ojos o la boca, aprietas las manos o algo parecido. De esta manera el caballo ve que va bien y probablemente pare.
Esta historia da nombre al llamado efecto Hans el listo, que se utiliza en experimentos de aprendizaje animal en las que pasa algo muy similar: el investigador da incoscientemente pistas al animal.

Y esto es todo por hoy. Es curioso pero en internet no hay casi nada de información sobre Hans, así que la he tenido que contar más o menos de cabeza. Espero no haberme equivocado en nada. Hasta pronto!
La mayoría habéis acertado esta adivinanza, por lo menos de forma general. Se trataba de un parásito de caracoles, concretamente del género Leucochloridium (si hay algún experto en la materia igual nos puede concretar la especie).

Ser un parásito en biología no es nada fácil (ser parásito social es otra cosa), y una especie de vida libre debe enfrentarse a multitud de retos para llegar a ser parásita. Así mismo los mismos individuos de una especie ya parásita deben superar muchas adversidades antes de poder colocarse en un hospedador definitivo calentito y acogedor.
Este es el caso de nuestro amigo, “Leuco”, que debe ser capaz de llegar desde un caracol hasta un ave. El proceso es más o menos así:
Un pobre e inconsciente caracol se acerca a una peligrosa caca de pájaro… llena de huevos de “Leuco”. Las larvas entran en el desdichado caracol (hospedador intermediario) y se desarrollan en su interior, una vez han alcanzado el tamaño adecuado migran a la parte cefálica, concretamente a las antenas, donde juegan un doble papel: en primer lugar actuar de “semáforos”, mediante movimientos característicos y mediante un color llamativo. En segundo lugar ordenar al caracol que en vez de buscar las partes más protegidas de la vegetación, vaya directamente a las hojas más altas, donde será rápidamente visto por algún pájaro que se lanzará sobre el “zombificado” caracol… y fin del juego (para el caracol) y ciclo completado para nuestras larvas, que encuentran al hospedador definitivo, se desarrollan hasta adultas y otra vez a empezar.
(Continúa la entrada con vídeos que pueden resultar desagradables, avisados estáis)
Un exámen menos… y otro vídeo más. Este sobre planetas y estrellas y sobre qué pequeñita es nuestra querida Tierra.
Es genial, música incluida. Lo vi por primera vez en Mente Natural, donde hay más vídeos muy interesantes (como el de la manzana pudriéndose)
Hoy me he dado cuenta de que llevo una semana sin asomar la cabeza por aquí y eso no puede ser. Tengo excusa: días de 9 horas de clase hacen que llegue a casa muerto y con pocas ganas de currar más. Pero como hoy he llegado pronto y además me han dado un toque de atención
pues voy a escribir algo, aunque sea breve. Y como creo que tiene bastante éxito, hablemos de sexo otra vez.
Existen muchos comportamientos o estrategias reproductivas que nos resultan curiosas en el mundo animal. Nos llaman la atención por un lado las más extremas y raras (extremas y raras desde nuestro punto de vista por supuesto, que para quien la practique será de lo más normal) como la bien conocida costumbre de la mantis de devorar a su pareja durante o tras la cópula (comportamiento que no exhibe siempre, todo hay que decirlo). Por otra parte nos llaman la atención aquellas con las que nos sentimos identificados o que nos provocan cierta empatía (estoy hablando de reproducción pero es aplicable a cualquier comportamiento). Y como ejemplo aquí tenéis desvelada la vida sexual del puerco espín:
Los simpáticos puerco espines macho se aparean siempre con la misma hembra, por lo menos mientras están con esa hembra sólo copulan con ella. Sin embargo son capaces de no eyacular durante la cópula. ¿Qué propósito puede tener una cópula sin eyaculación? pues demostrar a la pareja de qué madera está uno hecho. Noche tras noche el puerco espín debe convencer a su hembra de que es todo un campeón, y que a la hembra no le conviene nada dejarlo para aparearse con otro. Una vida interesante la del macho de puerco espín, manteniendo el tipo noche tras noche por miedo a que su insaciable chica se vaya con otro…
Hasta aquí mi breve entrada de hoy, con la que demuestro que sí, que estoy vivo
Saludos a todos!
Somos animales extraños en muchos aspectos. En realidad somos más raros que normales si se nos compara con otros mamíferos/vertebrados/animales, sin duda una joya de estudio para futuras civilizaciones.
Uno de nuestros aspectos más extraños es que somos un mamífero sin pelo (¡dónde se ha visto eso!), la mayor parte de nuestro cuerpo está desprovista de pelo, o al menos este es un vello casi imperceptible.
Sin duda es algo que merece una buena explicación, y sin embargo no la tiene, al menos de momento. Aquí tenéis un resumen de algunas teorías propuestas:
En primer lugar tenemos la hipótesis del simio acuático. De manera muy original propone que nuestros antepasados simiescos llevaban una vida semiacuática, buscando alimento en aguas someras, y el pelo es muy molesto para un animal acuático (entre otras cosas no regula bien la temperatura) así que es más práctico sustituirlo por algo parecido a lo que tienen las focas y demás mamíferos acuáticos.
Esta hipótesis, si bien es muy bonita, no tiene prueba paleontológica alguna. Además si nuestro antepasado era semiacuático ¿cómo es que no siguió la evolución ese camino, adaptándonos a la vida acuática?, de todas formas nunca se sabe…
Otra teoría, más plausible, dice que perdimos nuestro pelaje como consecuencia del paso del bosque a la sabana: en el bosque el abrigado pelaje de los chimpancés es imprescindible, pero para caminar por la sabana resulta bastante incómodo.
De todas formas si esto fuera cierto se debería explicar cómo conseguimos mantener la temperatura en las frías noches.
Una última teoría sugiere que en la carrera armamentística evolutiva perdimos el pelo para eliminar (o reducir drásticamente) la presencia de molestos parásitos externos, que son portadores de una cantidad importante de enfermedades, algunas de ellas letales. Nuestros antepasados, capaces de abrigarse con pieles y hogueras podrían haber perdido el pelo sin sufrir a cambio el frío.
Sin duda un tema muy interesante, ¿vosotros que opináis?

Fuente: Investigación y Ciencia nº 374 (noviembre 2007)
Es fácil criticar las ideas o creencias del pasado desde nuestra cómoda perspectiva, y en realidad sería algo bastante injusto hacerlo. Cuento esta historia como curiosidad más que otra cosa, y como prueba de que en otras épocas de la historia, las mentes de la gente eran de lo más extrañas.
Durante la Edad Media era bien sabido que los gansos, a diferencia de otras aves, provenían de un “Árbol de los Gansos”. Esta leyenda cobró forma debido a que estas aves anidan en lugares de difícil acceso para el hombre, con lo que nadie había conseguido ver nunca un nido de ganso. De esta manera la idea del Árbol de los Gansos tomó forma…

Cuando un noble se interesó por la veracidad de esta historia, mandó emisarios a buscar el famoso árbol, y tras mucho viajar y buscar, uno encontró esto:

Para quien no lo sepa es un percebe (intocable en la actualidad por su precio) y en la Edad Media se hicieron su propia paja mental y llegaron a la conclusión de que el percebe era la fase juvenil del ganso: el pie del percebe sería el futuro cuello y las placas que lo protegen serían las alas. Estaba todo pensado.
Podéis pensar que es una historia realmente extraña, pero en realidad tiene su explicación: como durante la Cuaresma se puede comer pescado y marisco pero no carne (y entonces se cumplía a rajatabla) decidieron que no estaría de más incluir a patos y ánsares en el saco del marisco para poder comerlos tranquilamente. Y el percebe era la prueba.
A todos nos parece adorable (o a casi todos) la imagen de un pequeño gatito, o de un bebé recién nacido, o de un cervatillo. Pero a pocos de nosotros nos parecen bonitos los murciélagos, el pez pelícano o la rana toro mejicana (por poner algunos ejemplos)
Pero ante todo ¿que es hermoso? ¿en qué nos basamos para decir que un gatito lo es, y que un rape no?


¿A cuál prefieres abrazar?
La clase de Citogenética es bastante aburrida de momento. Nada nuevo y más de lo mismo así que espero no tener problemas y sacar nota. El caso es que lo único nuevo e interesante de la clase de hoy ha sido un comentario de la profesora.
Tras ponernos los típicos ejemplos de que las patatas tienen un par de cromosomas más que nosotros, o que algunas mariposas tienen hasta 380 [Por cierto los ácaros se encuentran entre los animales con menos cromosomas, algunos sólo tienen 1] para hacernos ver que el número de cromosomas no significa nada en absoluto (ni complejidad, ni mayor información genética…) nos ha puesto como ejemplo un caso extremo que yo desconocía. Y buscando en internet he conseguido más información.
Resulta que los cérvidos son animales muy curiosos debido a su variación cariotípica y por la presencia de cromosomas supernumerarios, variando en número desde 2n=6 para la hembra de Muntiacus muntjak vaginalis a 2n=80 del Cervus porcinus.
Esto llama ya de por sí la atención, pero dentro del género Muntiacus llama más la atención: dos especies pertenecientes a ese mismo género, y muy similares morfológicamente presentan una variación importante, el Muntiacus muntjak, como he comentado, con 2n=6 y el Muntiacus reevesi con 2n=46. Una variación de 40 cromosomas en dos especies casi iguales.
Es curioso pensar cómo la evolución ha hecho que dos especies tan similares lleguen a tener tal diferencia de cromosomas. No sabía que los ciervos fueran tan interesantes genéticamente…
En el mundo para-anormal es una constante la presencia de caras por todas partes: en paredes, en accidentes geográficos… ¡hasta en la superficie de Marte!. Y no son pocas las personas que dicen haber visto a Cristo o la Virgen en los posos del café, en las humedades de su baño o en una toalla…
La explicación es muy sencilla: el ser humano es un especialista en ver caras. Somos expertos en reconocer caras, ya que la expresión facial es un elemento muy importante en nuestra sociedad, podemos sacar mucha información de una persona simplemente viendo su cara… así que las vemos por todas partes, no lo podemos evitar. ¿Quién no ha visto una cara en el perfil de una montaña alguna vez? ¿o una cara en las nubes?… por supuesto no es más que un efecto óptico, no hay nada raro en ello, aunque algunos puedan querer ver más allá de la realidad.
Todo esto viene a raíz de un vídeo de Richard Dawkins, en el que explica un curioso efecto óptico (del que habla también en el libro Destejiendo el arcoiris):
Nuestro sentido común nos dice que hay un hueco, pero nuestro cerebro se empeña en ver una cara y pasa lo que pasa, que al final Einstein nos sigue con la mirada y todo.
En la organización familiar de los titíes, algunos jóvenes se quedan en el grupo después de alcanzar la madurez sexual con el fin de ayudar a cuidar las crías. Este comportamiento podría estar relacionado con un curioso fenómeno: el microquimerismo, que consiste en el acarreo de células o DNA extraño.
Al tratar de comprobar si las muestras de pelo de los titíes eran una buena forma de conseguir material genético se vió que aunque algunas células contenían el material genético propio del individuo, otras contenían el material propio sólo en un 50%, y el otro 50% correspondía al de un hermano gemelo bivitelino.
En posteriores pruebas se vió que este microquimerismo se cumplía en los 17 órganos estudiados, así como en los óvulos y espermatozoides. Efectivamente se cumplía también en las células germinales… las propias células germinales eran quiméricas.
El siguiente descubrimiento fue que una tití hembra que llevaba DNA de su hermano había producido una cría cuya madre genética era en realidad su tío. De 36 gemelos bivitelinos estudiados, 26 tenían células quiméricas en al menos un tejido.
Todos estos descubrimientos efectuados por la Doctora Corinna Ross, de la Universidad de Nebraska tienen importantísimas aplicaciones en la medicina, ya que se sabe que muchas enfermedades autoinmunes humanas tienen su origen en células quiméricas. Los embriones de los titíes gemelos comparten suministro sanguíneo y presentan placentas fusionadas, lo que permite el flujo de células entre ambos embriones. Averiguar cómo hacen los titíes para evitar el rechazo durante su vida ante la presencia de tantas células foráneas ayudaría a los investigadores, no sólo en la lucha contra las enfermedades autoinmunes, sino que podría mejorar los transplantes (tanto de órganos como de médula) impidiendo su rechazo.
Y para finalizar una explicación de la cooperación familiar de estos monos en base a estos hechos: cuando un tití cuida a “sus hijos” puede perfectamente estar cuidando a los hijos de su hermano, de esta forma a los titíes les sale más rentable cuidar de todas las crías del grupo, ya que no se sabe con cual de ellas pueden estar emparentados.
Fuente: Investigación y Ciencia nº 372. Septiembre de 2007
Cuando alguien que pretende estudiar Biología habla conmigo lo primero que pienso es: “genial, otro pez en la pecera… y ni siquiera hay agua…” y lo primero que me suele preguntar él es: “¿hace falta saber matemáticas para hacer biología?” o algo por el estilo. Podría decirle que sí, que hay que saber matemáticas complicadísimas, con muchas derivadas, integrales, números imaginarios y demás… y que mejor se busque otra carrera, pero sería mentir, así que le cuento la verdad: que hay que tener un nivel básico, que la estadística es esencial (una gran parte de la biología es estadística pura y dura) y todo el rollo. Sinceramente no hay que ser un crack de los números, pero mejor si se te dan bien.
Esta entrada es una respuesta a aquellos que puedan pensar que las matemáticas y la biología están peleadas. Como dice Peter Griffin con sabias palabras: “La matemática no es más que la hermana lesbiana de la biología” (signifique lo que signifique)
En Investigación y Ciencia de Junio de 2007 (nº 369) leí un interesante artículo sobre la inteligencia de los cuervos, que hablaba de experimentos que demostraban que estas aves usan la lógica para resolver problemas, y que sus capacidades se acercan o incluso superan a las de los grandes simios.
Más tarde leí en Memecio una entrada sobre la capacidad de los cuervos para emplear útiles (útiles para emplear útiles, valga la redundancia) (en el artículo de Memecio hay enlaces a otros artículos sobre el mismo tema).
Hoy he descubierto este vídeo:
Supongo que los cuervos “silvestres” lanzarán las nueces sobre piedras (comportamiento similar al del Quebrantahuesos) pero sus primos cosmopolitas han descubierto un método más sencillo. Increíble!
Abrir un fruto como una nuez es una difícil tarea no al alcance de todos los animales, y aquellos que lo logran demuestran un ingenio más allá de toda duda. Mi opinión sobre estos “pajaritos” ha mejorado más aún si cabe.
Durante siglos el hombre ha sentido fascinación ante las sociedades que son capaces de organizar muchos animales, especialmente aquellas formadas por insectos, en las cuales existen una serie de castas que trabajan para un bien común, los llamados insectos sociales o eusociales
Igual interés han sufrido los científicos ante tan extraño comportamiento, llevado a cabo por muchos representantes del orden Hymenoptera (abejas, hormigas y unas pocas avispas) y por las termitas (orden Isóptera de las que de momento no hablaré)
La cuestión es que era difícil encontrar una explicación darwiniana ante tal comportamiento, ya que si la evolución y la selección natural promueven el éxito reproductivo del propio individuo, ¿cómo es posible que evolucionen semejantes sociedades en las que la reproducción se lleva a cabo por un único individuo (la reina) y el resto se limitan a trabajar sin descanso? Generalizando se puede decir que en realidad, todas las conductas cooperativas van, aparentemente, en “contra” de la selección natural.
Pues bien la explicación ante este hecho tan curioso se resume en:
- Todos los Himenópteros son haplodiploides esto es, los machos son haploides y las hembras diploides. Dicho de otro modo, los machos se desarrollan a partir de huevos sin fecundar, y tienen sólo una copia de cada cromosoma; las hembras se desarrollan de huevos fecundados y tienen dos copias de cada cromosoma. Por irónico que resulte, los machos no tienen padre.
En las especies diploides, las madres comparten tanto con sus hijos como con sus hijas aproximadamente el 50% de sus genes. De la misma manera, hermanos y hermanas comparten también el 50% de sus genes.
Pero en las especies haplodiploides las hermanas comparten el 75% de sus genes entre ellas. Mientras que con sus hermanos sólo comparten un 25% ( los hermanos carecen de genes paternos). Así que las hermanas están más relacionadas entre ellas (75%) que con sus madres (50%) o con su hipotética descendencia (50%), de esta forma, les sale más “rentable” a las obreras (que son exclusivamente hembras) ayudar a su madre la reina, a criar hijas, con las que compartirán un 75% de los genes.
Esto explica cómo es posible que la eusociabilidad haya evolucionado tantas veces, de forma independiente, en los Himenópteros (que son haplodiploides) y tan pocas en los animales diploides (las termitas son diploides y también eusociales, en este caso la explicación es un misterio aún)

He aquí un increíble ejemplo de mimetismo con el medio:
Imposible de ver si no te acercas, eso sí que es un buen camuflaje.
La obra de arte personal de cada uno es nuestro código genético. Al menos eso piensan en la empresa DNA 11, donde por un precio que está entre los 390 y los 790 dólares, plasman tu DNA o tu huella dactilar en un cuadro. Y seamos sinceros, a quién no le gustaría tener en su habitación algo como esto?



Puede parecer que pocas cosas le quedan al ser humano por descubrir. En pleno s. XXI ya no quedan islas por explorar, ni continentes que descubrir, hemos coronado la cima de las mayores montañas y nos hemos adentrado en las selvas mas recónditas. Podríamos pensar que ya no queda nada nuevo por aprender. Sin embargo es mayor la parte que nos queda por explorar que la que ya conocemos. Quizá no más imporante, ni más útil (científicamente sí, pero no económicamente) pero sí más grande.
Se suele decir que del Mundo, tres cuartas partes están compuestas por agua, y teniendo en cuenta la profundidad que se alcanza en las dorsales oceánicas, y que nuestro conocimiento sobre el océano disminuye conforme nos sumergimos, podemos decir que el área que nos es desconocida es gigantesca.
Hay más gente que ha ido a la Luna de la que ha conseguido descender hasta las dorsales, y a día de hoy, ese es un mundo casi totalmente desconocido. Conforme la luz se apaga la parte del mundo acuático que mejor conocemos se queda atrás y entramos en el abismo.
No sé si por su extraña apariencia, que parece sacada de una novela de ciencia ficción, o por lo desconocido de su ciclo, estas criaturas resultan fascinantes. Me estoy refiriendo a lo que comúnmente llamamos Peces Abisales.
Puede que os estéis preguntando el motivo del misterioso título que le he puesto al blog. Resulta frustrante comprobar que no se posee imaginación alguna a la hora de elegir un sencillo nombre…
Bueno en realidad no es que no tenga imaginación, más bien es que intentaba evitar caer en las soserías del tipo “Diario de un biólogo” o “Blog científico” o “Bitácora sobre biología” y chorradas similares.
La explicación se haya en una historia de S.J. Gould. Concretamente en el ensayo titulado: La muerte antes del nacimiento, en su libro El Pulgar del Panda.
Gould nos dice: Consideremos la curiosa vida de un ácaro macho del género Adactylidium [...]. Emerge del cuerpo de la madre y muere en el transcurso de unas horas, sin haber hecho aparentemente nada en el transcurso de su breve vida…]. Los machos de Adactylidium no parecen hacer otra cosa que emerger y morir.







Han hablado