La falsa medida del hombre

Mi libro de este verano es La falsa medida del hombre, de S.J. Gould. No lo he terminado aún, primero porque es muy gordo, con letra muy pequeña y muchas (demasiadas) matemáticas. Además lo estoy alternando con otras lecturas más playeras.

En el libro Gould hecha por tierra todos los argumentos racistas y sexistas que defienden la capacidad hereditaria de la inteligencia, catalogándola jerárquicamente (adivine el lector el orden de la escala). Es un poderoso ataque en contra del biodeterminismo biológico, que tanto daño ha hecho y hace.

El caso es que por donde voy (casi la mitad) me han llamado poderosamente la atención dos hechos:

En primer lugar, que muchos científicos de renombre (Broca por ejemplo) cometieron un fraude inconsciente. Es muy fácil mentir, modificar datos, ocultar información…etc, pero estos hombres estaban absolutamente convencidos de que actuaban con objetividad (el método de Broca era considerado el paradigma de la objetividad científica). Sus trabajos se basaban en medidas objetivas (mediciones de cráneos, pesos de cerebros…) medidas en las cuales era imposible ser parcial: se tomaba un dato y se apuntaba. Así que cuando esos estudios demostraron la inferioridad de los negros, de la mujer, y de las clases inferiores estuvieron convencidos que lo habían demostrado científicamente, y que era cierto.

Pues bien Gould demuestra como unos datos aparentemente tan inmodificables como una medida (un número) eran, inconscientemente, desplazados hacia los deseos del que medía. Y esto enlaza con la segunda idea que me ha llamado la atención.

Resulta que esta imparcialidad inconsciente estaba relacionada con una variante del método científico al uso, (incorrecta, pero difícilmente evitable a veces, por muy científicos que seamos) el razonamiento en círculo. Consiste en, partir de una conclusión de partida, que tomamos como cierta (los negros son inferiores por ejemplo), tomamos unos datos objetivamente, los interpretamos de acuerdo a nuestra conclusión y tachán! nuestra conclusión se confirma (cómo no).

Parece una chorrada, pero no lo es, y cuántas veces a lo largo de la historia de la investigación científica se habrá caído en un error semejante…

De momento en el libro, una de las lecciones más valiosas que he extraído es esa: el razonamiento en círculo es un gran enemigo de toda investigación. Si grandes científicos cayerón en él, los científicos de hoy en día deberían estar muy alerta para no caer en una falacia como esa.

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10 Respuestas a “La falsa medida del hombre

  1. lunatikox 02/08/2007 en 7:18 am

    Se ha comprobado que el peso del cerebro y el tamaño del cráneo no tienen que ver con la inteligencia, lo que importan son la cantidad y calidad de sinapsis no la cantidad de neuronas, ya que si no hacen sinapsis no sirve mucho.

    Por otro lado es cierto, esa forma de hacer ciencia no le hace ningun bien al mundo, los Nazis ya la usaron para juztificar la eugenecia. ademas no aporta de datos reales, solo de autoengaños.

    Por otro lado la metodologia cuantitativa actual no permite hacer eso, ese libro muestra solo un mal uso de la misma pero no es la regla general.

    saludos.

  2. ceprio 02/08/2007 en 9:57 am

    Exacto, además puede que todos los intentos por medir la inteligencia sean inútiles, quizá no se pueda medir, igual que no se puede medir la felicidad o la envidia…

    Espero que tengas razón en eso de que la metodología actual impide ese error 🙂

    Un saludo

  3. Pingback:El gen escarlata « La muerte de un ácaro

  4. Olduvai 03/09/2007 en 7:54 pm

    Buenas, futuro colega.

    Nada, decirte que he llegado a tu página desde los comentarios al friki hermafrodita en Paleofreak (3 años de comentarios, jajaja, me los he leído todos!!).

    Siempre es bueno leer a Gould. “La falsa medida del hombre” fue una lectura también de mis años de estudiante e importante en mi formación. Y si este te parece durillo, prueba con “la estructura de la teoría de la evolución”, que yo tengo a medias desde el año pasado. Vas a flipar.

    Ala, venga. A por los magufos.

    Oldu

  5. ceprio 03/09/2007 en 10:22 pm

    Creo que sé cual dices, es un tocho impresionante que vale un pastón. Lo vi un día en la casa de libro creo xDDDD
    Pues si consigo terminar este empezaré con el de la evolución a ver que tal 😉
    ah y bienvenido!

  6. El coleccionista errante 18/10/2007 en 4:33 pm

    Lo mejor de la historia de Broca es que se pasó toda la vida diciendo que las mujeres son mas tontas que los hombres porque su cerebro es mas pequeño (lo es pero eso no significa nada), y que a su muerte, sus alumnos diseccionaron su cerebro y vieron que era 2 cm mas pequeño que la media de las mujeres.

  7. ceprio 18/10/2007 en 8:11 pm

    xDDDDDDD

    Me acuerdo que cuando leí eso casi me dió pena el pobre

    (por cierto eso fue una buena prueba de que el tamaño o peso del cerebro no dice nada. Ya que Broca fue un gran científico que debería haber tenido sin duda un cerebro mayor en caso de que la regla fuera cierta)

  8. Pingback:El mito del determinismo genético « La muerte de un ácaro

  9. Ernesto 06/04/2010 en 12:13 am

    Disculpa, el libro lo tienes en físico? o en algún formato? es que lo he estado buscando por todas partes, pero no consigo encontrarlo de forma gratuita y la biblioteca de mi escuela no está prestando libros hasta nuevo aviso ¬¬

  10. Pingback:Gould: El cazador cazado « La muerte de un ácaro

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