Rebelión en la colmena

Durante siglos el hombre ha sentido fascinación ante las sociedades que son capaces de organizar muchos animales, especialmente aquellas formadas por insectos, en las cuales existen una serie de castas que trabajan para un bien común, los llamados insectos sociales o eusociales

Igual interés han sufrido los científicos ante tan extraño comportamiento, llevado a cabo por muchos representantes del orden Hymenoptera (abejas, hormigas y unas pocas avispas) y por las termitas (orden Isóptera de las que de momento no hablaré)

La cuestión es que era difícil encontrar una explicación darwiniana ante tal comportamiento, ya que si la evolución y la selección natural promueven el éxito reproductivo del propio individuo, ¿cómo es posible que evolucionen semejantes sociedades en las que la reproducción se lleva a cabo por un único individuo (la reina) y el resto se limitan a trabajar sin descanso? Generalizando se puede decir que en realidad, todas las conductas cooperativas van, aparentemente, en “contra” de la selección natural.

Pues bien la explicación ante este hecho tan curioso se resume en:

  • Todos los Himenópteros son haplodiploides esto es, los machos son haploides y las hembras diploides. Dicho de otro modo, los machos se desarrollan a partir de huevos sin fecundar, y tienen sólo una copia de cada cromosoma; las hembras se desarrollan de huevos fecundados y tienen dos copias de cada cromosoma. Por irónico que resulte, los machos no tienen padre.

En las especies diploides, las madres comparten tanto con sus hijos como con sus hijas aproximadamente el 50% de sus genes. De la misma manera, hermanos y hermanas comparten también el 50% de sus genes.

Pero en las especies haplodiploides las hermanas comparten el 75% de sus genes entre ellas. Mientras que con sus hermanos sólo comparten un 25% ( los hermanos carecen de genes paternos). Así que las hermanas están más relacionadas entre ellas (75%) que con sus madres (50%) o con su hipotética descendencia (50%), de esta forma, les sale más “rentable” a las obreras (que son exclusivamente hembras) ayudar a su madre la reina, a criar hijas, con las que compartirán un 75% de los genes.

Esto explica cómo es posible que la eusociabilidad haya evolucionado tantas veces, de forma independiente, en los Himenópteros (que son haplodiploides) y tan pocas en los animales diploides (las termitas son diploides y también eusociales, en este caso la explicación es un misterio aún)

Antz

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