¿Por qué es divertido el sexo?

No os lo estoy preguntando (quien quiera contestar puede hacerlo 😉 ) sino que se trata del título del último libro que he leído, cuyo autor es Jared Diamond. He tenido problemas técnicos con internet que me han impedido escribir este post antes, pero aquí está:

Todos sabemos que el sexo es divertido, lo que no todos saben es que si nos comparamos con el resto de mamíferos somos unos bichos bien raros. Este libro navega a través de la antropología y biología evolutiva para contestar preguntas muy interesante acerca del sexo.

¿Por qué nuestras hembras experimentan la menopausia? ¿Por qué ovulan en secreto a diferencia de, por ejemplo, los chimpancés? ¿Por qué tendemos a vivir en parejas, al menos en muchas sociedades? ¿Por qué nuestra especie es una de las pocas que practica el sexo recreativo? y sobre todo, ¿Por qué entre las más de 4.000 especies de mamíferos no existe ningún caso de lactancia masculina? (esta última ya fue planteada aquí con bastante éxito)

Si queréis saber la respuesta a estas y otras preguntas sobre el deporte rey (que no es el fútbol) no dejéis de leer este libro que está enfocado a todos los públicos y que es bastante ameno.

En cuanto a la pregunta sobre leche, que es ampliamente contestada en el libro, diré que la mayoría acertó, o se acercó bastante: el alto coste energético de la lactancia, unido al hecho de que el macho nunca podría tener la certeza absoluta de estar amamantando a su verdadero hijo hace que el macho prefiera dedicarse a copular sin parar. (Un macho, a diferencia de la hembra puede tener virtualmente infinitos hijos durante su vida).

Jared Diamond plantea en el libro, con bastante éxito, que nuestras peculiares costumbres sexuales fueron un factor decisivo, y tan importante como el bipedismo o el aumento del tamaño del cerebro, durante nuestra evolución. Vale la pena leerlo, además ¿quién no quiere estar bien informado en estos temas? Ideal para reuniones de amigos.

jared diamond

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12 Respuestas a “¿Por qué es divertido el sexo?

  1. Carlos 10/11/2007 en 11:23 pm

    Tiene que estar muy interesante viendo lo que cuentas… supongo que lo pondré en mi infinita lista (algún día llegará a ser finita? xDD)

  2. El coleccionista errante 11/11/2007 en 12:06 am

    Hum, interesante.No está de más conocer los secretos del sexo. Y aún más siendo un pichichi en ese deporte. XDDDD

  3. Kanif 11/11/2007 en 12:34 am

    ¿Aún no conocéis todos los secretos del sexo? 😉
    ¡Ah! Y yo no calificaría como divertido…

  4. Albert 13/11/2007 en 5:42 pm

    Putobiologo, me tomo nota de la sugerencia, pero no para nebulizar al banquero, sino a mi tribunal de oposiciones 😉

  5. Aloe 14/11/2007 en 11:59 pm

    Bastante decepcionante tu contestación sobre la leche.

    En la especie humana, con seguridad en la paternidad o sin ella, los hombres han tenido que colaborar en la crianza: si no con leche, con otros alimentos, y con apoyo de más clases.
    Si no hubiera sido así (o si no siguiera siendo así, en la familia, como contribuyentes, o de la forma que sea) los niños no hubieran salido adelante. Y de nada le vale a ningún hombre (darvinianamente hablando) tener oportunidad de fecundar muchos óvulos si ninguno da lugar a niños criados hasta la edad adulta.
    La lactancia es una “colaboración” muy especial, desde luego, y sus particularidades pueden hacer que no sea “rentable”, pero no por una razón tan generica como la que das. Me parece.

    Además de lo cual, los machos no lactan en ninguna especie mamífera. Entre los miles de especies que hay, supongo que las habrá en las que los machos colaboran con la crianza más, menos o nada. Sin embargo, ninguna especie mamífera ha desarrollado lactancia en los machos. Cualquiera que sea la razón de esto, es una razón general, no de la especie humana.

    En resumen, la razón que das es al mismo tiempo
    * demasiado específica (les pasa a todos los mamíferos sin importar su estilo de crianza),
    * demasiado simplista (los hombres colaboran en la crianza, aunque no siempre y no tanto como las madres)
    * y demasiado general (lo que dices de la estrategia evolutiva de “fecunda y sal corriendo” se aplica en principio a todos los animales porque los huevos los ponen siempre las hembras) y sin embargo el comportamiento de todos los animales no es el mismo (por ejemplo hay peces, aves y otros donde el macho cria a sus hijos).

  6. ceprio 15/11/2007 en 8:53 am

    El autor dedica toodo un capítulo a ese tema, yo me he limitado a resumirlo muy resumido en un par de líneas (si quieres toda la información ve al libro)
    pero básicamente lo que dice es:

    Empieza preguntándose por qué ninguna de las 4.000 especies de mamíferos conocidas practica la lactancia conocida como opción aún cuando es fisiológicamente posible, y aún cuando la participación de los padres en algunas especies, como la nuestra, es elevada.

    En las especies que los padres “pasan” (más o menos) de las crías la respuesta es fácil (si un león no contribuye a la cría, mucho menos va a darles de mamar)

    Pero y las especies como la nuestra? Tras el capítulo finaliza diciendo que a pesar de todo, en la guerra de sexos (que explica en otro capítulo) el macho opta por no hacer esa enoorme inversión de energía que es la lactancia. “Si le preocupa su hija que lo haga ella. Yo ni siquiera puedo tener la certeza de que lo es”

    Concluye diciendo que en el ser humano (que tantas veces a demostrado que puede en ocasiones “saltarse la evolución”.) y en una sociedad en la que cada vez más el padre contribuye más y más a la cría, podría darse el caso de lactancia masculina. (un poco de ciencia ficción pero posible.)

    Espero haberte concretado más la idea. Lo hice tan breve por no alargar la entrada y porque no podía explayarme más. De todas formas sólo quería picar la curiosidad para que quien quisiera leyera el libro.
    Saludos

  7. Aloe 17/11/2007 en 7:38 pm

    Un poco más explicado, pero algo tautológico: el macho mamífero “opta” porque le conviene, y se demuestra que le conviene porque “opta” por ello. 🙂
    Pero los machos de aves o peces que sí crían “optan” de otra manera, y es esa diferencia la que hay que explicar. Dado que la guerra de sexos, el juego de a ver quien consigue encajar a la otra parte el riesgo y el trabajo de propagar los genes propios, existe siempre que hay reproduccion sexual. Y dado que a pesar de todo, los humanos machos sí colaboran o suelen hacerlo, en la cría. De manera que esa razón sola no es suficiente.

    En cuanto a la certeza de la paternidad, no sé suficiente para asegurar que siempre es incierta: la fecundación externa de muchos peces puede dar pie a mayor seguridad, por ejemplo. Pero en las aves existe el mismo grado de certeza (mas o menos) que entre muchos mamíferos, humanos incluidos. El seductor oportunista que cuela sus genes en nido ajeno existe también en algún porcentaje en las aves que forman parejas y crían juntas.

    Por supùesto, tienes razón en que mejor lea el libro.

    Pero sigo pensando que hay algo en particular en la lactancia que hace que sea una colaboración especialmente onerosa, o un compromiso demasiado exigente, o tiene alguna dificultad particular, y que por ahi hay que buscar la explicación específica. Lo digo por razonamiento diferencial, más que nada.

  8. ceprio 19/11/2007 en 9:41 pm

    La verdad es que me he limitado a repetir lo que recordaba porque ahora mismo no tengo el libro. Puede que se me haya pasado algo por alto pero ya te digo que no lo puedo comprobar ahora. Sí que tienes razón en que es probable que haya una explicación más específica, te diré si el autor dice algo más en cuanto tenga el libro

  9. Pingback:Cómo mantener el tipo siendo un puerco espín « La muerte de un ácaro

  10. akaro hiperactivo 01/05/2008 en 6:39 pm

    Hola! Yo estaba buscando alguna imagen que me sirviera como portada para un trabajo sobre este libro y he acabo por casualidad aqui.

    Solo decir que es un libro realmente interesante y que merece la pena leer (ademas es bastante breve y ameno), mas que porque proporcione verdades absolutas a cosas como lactancia femenina porque desmonta muchos mitos que, en algunos casos, ni si quiera te planteas que son mitos. Asi que yo tambien os recomiendo a todos que lo leais. (Por cierto, hablando sobre la lactancia, en el libro menciona que se esta investigando una especie de murcielagos porque parece posible que tengan lactancia masculina).

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