Negando el progreso: ¿miedo o desinformación?

Recientemente leí en Twitter a alguien que comentaba que el 50% de los norteamericanos rechazan la Evolución. No sé de dónde salían los datos pero después de googlear un poco veo que son bastante aproximados, en cualquier caso da igual, no voy a hablar de creacionismo (¡sorpresa!).

De lo que quiero hablar es de que cualquier persona con dos dedos de frente y con una mínima cultura, se va a horrorizar ante esa noticia. Dirá que cómo es posible que un país descuide tanto su educación (o que la deje en manos del lobby cristiano).

Yo le diría que tiene razón, y que simplemente es una cuestión de fobia al progreso. De rechazo de lo nuevo. Sí, en este caso “lo nuevo” tiene 150 años (realmente más) pero es que a algunas personas les cuesta enterarse. De igual forma que nadie (mentalmente sano, o que no vaya de coña) rechaza el heliocentrismo indistintamente de su religión, llegará un día en que nadie (mentalmente sano, o que no vaya de coña) rechazará la evolución. Sencillamente será un concepto más, que habrá ganado sitio en la religión, de igual forma que ya lo hicieron otras ideas. Será con siglos de retraso pero se hará.

Pero ya he dicho que no iba a hablar de creacionismo. Volvamos con esa persona que se ha asombrado con esa noticia, y hagámosle leer esta otra:

El 61% de los europeos rechaza los alimentos transgénicos

Lo más probable es que nuestro juicioso amigo no se horrorice tanto. Su reacción puede pasar desde titubeante “es normal, son tecnologías en fase de desarrollo y es lógico que algunas personas las rechacen” a un firme rechazo “los transgénicos son peligrosísimos, la UE debería actuar para prohibirlos“.

Y así son las cosas, gente que criticaría a otras personas que rechazan el progreso (evolución, células madre…) siente pánico al oír hablar de transgénicos. Los transgénicos no son progreso, son el demonio, y causarán desastres ecológicos allá por donde pasen y acabarán con nosotros. ¿Quién está luchando contra el progreso ahora?

Los transgénicos están lejos de ser perfectos, pero tienen un potencial inimaginable, y su rechazo amparándose en las malvadas empresas que explotan al agricultor y hacen que los agricultores indios se suiciden sólo demuestran una cosa: que hay malvadas empresas. Pero rechazar los transgénicos por eso es como rechazar los medicamentos porque las farmacéuticas son unas crueles explotadoras ávidas por ganar dinero.

El rechazo se vuelve subrealista a veces, cuando se justifica lo injustificable, como en el caso del Arroz Dorado, un transgénico con claros fines humanistas que aún así es rechazado por los grupos ecologistas.

El Arroz Dorado (Golden Rice) es una variedad de arroz que aporta vitamina A a la dieta. Se creó expresamente para luchar contra la carencia de esta vitamina en zonas pobres, dónde la hipovitaminosis produce muchas enfermedades.

Greenpeace señaló, muy sagazmente, que el problema de la falta de vitamina A no se arreglaba dando más vitamina A, sino luchando contra la pobreza. También argumentó, muy inteligentemente, que los precursores de la vitamina A se encuentran en muchos alimentos como hortalizas, y que deben obtenerse a partir de una dieta variada.

Estupendo, así que es más fácil y rápido terminar con la pobreza mundial que darles vitamina A rápida y fácil a niños que se están quedando ciegos por su carencia. Y es más fácil hacer que en ciertas zonas de África consigan comer una dieta con gran variedad de hortalizas, que darles el Arroz Dorado que mata dos pájaros de un tiro: comida y vitamina A . Un aplauso para los de Greenpeace.

No me enrrollaré más, pero me gustaría despedirme con una serie de conclusiones:

– No entiendo la mentalidad antitransgénicos en gente que, por otro lado, abraza habitualmente el progreso.

-No defiendo los transgénicos a cualquier precio, pero creo que bien dirigidos son el futuro de un planeta cada vez más poblado y con menos recursos.

-Eso sin contar con sus posiblidades a la hora de luchar contra enfermedades en el Tercer Mundo en forma de vacunas o complementos nutricionales.

-Creo que existe bastante desinformación sobre el tema. Aún recuerdo a una persona que dijo en la tele que no comería transgénicos porque “tenían genes”

Y vosotros: ¿Estáis a favor o en contra de los transgénicos? ¿Pensáis que hay mucha desinformación sobre el tema?

Para saber más sobre los transgénicos, recomiendo el libro: Los genes que comemos, de Daniel Ramón Vidal.

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15 Respuestas a “Negando el progreso: ¿miedo o desinformación?

  1. JL Salgado 02/12/2010 en 12:11 pm

    Como todo, hay transgénicos -científicos o técnicos- que son los que tu defiendes y que me parecen extraordinarios, para resolver de forma local y temporal el problema de la vitamina A, de forma análoga a la utilización de la fluoración de agua o la leche; ya también hay transgénicos comerciales, que sin duda no defenderías de forma tan vehemente, como por ejemplo, el caso de la remolacha en USA
    ver: http://truefoodnow.org/2010/11/30/federal-court-orders-first-ever-destruction-of-a-gmo-crop-orders-removal-of-genetically-engineered-sugar-beet-seed-crop/ cuya destrucción es por orden judicial!!
    O el caso del salmon GE, cuyo crecimiento es mas rápido que el salmón del pacífico y su calidad nutricional sensiblemente mas baja (ausencia de PUFA 3, mas conocidos como omega 3).
    En el medio estos salmones competirían con los salmones comunes del pacífico, y en muy pocas generaciones, todos los salmones serían GE y podríamos estar obligados a pagar royalties por pescarlos, pues llevan unos genes propiedad de una empresa, lo que sostiene su título de propiedad.

    En el caso de la patata amflora, primer transgénico autorizado en la Unión, su sola presencia obliga a todos los productores e importadores de patata a realizar unos test, propiedad de bayer para demostrar que sus patatas no están contaminadas con amflora, lo que genera beneficios a bayer, y encarece los costes de las patatas comunes. Ver:
    http://blog.sinapti.com/2010/03/04/patata-eh92-527-1-autorizada-en-la-ue/
    Yo, estoy a parcialmente a favor de los transgénicos científicos, de interés local y temporal, y absolutamente en contra de los transgénicos comerciales cubiertos por patentes de seres vivos, que otorgan derechos económicos y privilegios de control de mercados, como el Enola Bean mediante la patente US#5894079.
    Sólo decir:
    La realidad hay que verla
    desde otros observatorios
    y no sólo desde el laboratorio.

  2. ceprio 02/12/2010 en 1:23 pm

    Como dejo claro en el artículo no defiendo los transgénicos a toda costa, precisamente los casos que mencionas son un ejemplo de cómo llevar mal todo este asunto: cuando entran en juego multinacionales, patentes y millones de dólares el tema se vuelve oscuro. Yo sólo quería comentar el hecho de que a veces se repudie esta tecnología a toda costa, aún en casos claramente nobles como el del arroz dorado. Que las empresas quieran hacer dinero es problema de las empresas, no de la tecnología.

  3. JL Salgado 02/12/2010 en 3:20 pm

    Que las empresas quieran hacer dinero es problema de las empresas, no de la tecnología.

    La empresas no quieren ni desean, son empresas, otra cosa son los accionistas y los directivos de las empresas, esos, esos si que quieren y desean y lo quieren y lo desean tanto que han creado otro problema terrible: ‘ The revolving doors’ que agrava el problema: como en el caso de Científicamente improbable, por mayoría.
    Muchas gracias por la oportunidad permitir mis flammers en tu blog, que espero sirvan para centrar la discusión.
    Salud, saludos y buenos alimentos.

  4. ceprio 02/12/2010 en 8:18 pm

    Pero el objetivo de toda empresa es uno: hacer dinero. Si una empresa no hace dinero se cierra. Y por empresa me refiero a “los que mandan” en la empresa, que son los que tú comentas.

    De nada hombre, aquí todo el mundo tiene derecho a opinar, además lo que has dicho es muy interesante. Un saludo 😉

  5. Copépodo 02/12/2010 en 10:32 pm

    Yo estoy con JL. El problema de los transgénicos no es que por sí sean malos para la salud, pero hay intereses muy turbios detrás y riesgos reales y muy graves de pérdida de la diversidad genética en los cultivos tradicionales, desplazamiento en los ecosistemas de especies autóctonas y patentes de seres vivos. Por el contrario (si bien lo del arroz con vitamina A siempre se pone como un ejemplo maravilloso), da la sensación de que no hay verdadera voluntad política de acabar con el hambre en el mundo. Me parece inmoral que haya empresas que se quieran enriquecer a costa de solventar unos problemas añadiendo otros. Es sólo mi opinión, es un tema muy controvertido y nada trivial, pero tienes razón en que los miedos irracionales al “transgenismo” de por sí están muy extendidos.

  6. ceprio 03/12/2010 en 11:19 am

    Y es una pena que eso sea así, con las enormes posibilidades que tiene. Aunque sigo pensando que las farmacéuticas hacen exactamente lo mismo y nadie evita tomar medicamentos por eso (supongo que ahí hay que pasar por el aro, no hay otra). En cualquier caso es un tema difícil de abordar.

  7. Pingback:Bitacoras.com

  8. Gouki 07/12/2010 en 12:34 am

    Sin pretender hacer spam, te dejo esto.
    Entenderas porque ese rechazo.
    http://laorillacosmica.blogspot.com/2009/11/niveles-de-shock-futuro.html

  9. Gouki 07/12/2010 en 12:36 am

    Respecto a la actitud que debemos tener a los transgenicos prefiero invocar el principio proaccionario antes que el precaucionario.

    http://www.extropy.org/proactionaryprinciple.htm

  10. Gouki 07/12/2010 en 12:44 am

    Sobre la perdida de diversidad genetica en los cultivos.
    Tradicionalmente se han utilizado decenas de variedades/razas diferentes de gallinas, arroz, trigo, ovejas…y estas han ido desapareciendo segun se fue mirando mas la productividad.
    En el mundo actual, salvo en las zonas rurales, la variedad es escasa, y eso sin transgenicos…
    Vamos, que el decir que los transgenicos reducen la riqueza de razas y variedades me parece que no tiene sentido, cuando por ejemplo todos los huevos que compramos en el super son de una unica raza de gallina, y no nos preocupo en su momento que ese modelo de consumo hiciese desaparecer decenas de razas de gallinas porque sus huevos no se ajustaban al criterio del consumidor.

  11. ceprio 07/12/2010 en 10:23 am

    jaja tranquilo, si lo pones tú no es spam 😉

    Tengo que darte la razón con lo de la pérdida de diversidad genética: se ha hecho a lo largo de toda la historia, a fin de cuenta son especies que sólo han importado para el consumo y por lo tanto sólo importaba que tuvieran un buen rendimiento. Ya no hay arroz o plátanos como el de hace unos siglos y a nadie le preocupa. Sin embargo como ahora entra de por medio la genética nos llevamos las manos a la cabeza, supongo que también es verdad que con la IG se pueden conseguir en pocos años más cambios que en dos siglos, pero si a nadie le ha importado hasta ahora …

  12. x 23/12/2010 en 7:19 pm

    Greenpeace tiene razón, la solución no es meterles arroz en vena a los niños, sino terminar con las condiciones tan pésimas de vida que tienen además de proporcionarles una dieta equilibrada, una dieta de sólo arroz dorado les causaría otros déficits aunque consiguiera solucionar el de vitamina A.

    Por mi parte, rechazo los alimentos transgénicos (si entendemos por alimento transgénico lo que amablemente define la wikipedia, por ejemplo). He probado las patatas, fresas, lechugas, pepinos, tomates, etc. del huerto de mi abuelo y no hay color, amigo.

    Un saludo

  13. ceprio 23/12/2010 en 7:59 pm

    Dices lo mismo que Greenpeace: está claro que lo idóneo es que se termine con la pobreza extrema y se coma una dieta variada. Pero para cuando eso se consiga en África, miles y miles y miles y miles y miles de niños habrán muerto ya. ¿Por qué no ir salvando vidas mientras? No lo puedo entender…

    En cuanto a los huertos caseros están muy bien, pero si hay que alimentar a 7000 millones de personas con esos huertos… la llevamos clara. Aunque esté todo más bueno, que lo está.

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