El Despertar del Genoma


El desarrollo embrionario es un suceso altamente complejo y perfectamente orquestado gracias al cual se obtiene un organismo completo a partir de una única célula, el zigoto.  Son cuatro los procesos esenciales durante este acontecimiento: proliferación, diferenciación, interacción y migración celular, todos ellos controlados por el genoma del embrión. Por eso es necesario que el genoma embrionario se active y revele en sus funciones al genoma materno.

Aquí es donde entran los llamados genes de efecto materno, aquellos que codifican transcritos que la madre deposita en el ovocito y cuya función se realiza en el embrión. Así, madres mutantes para uno de estos genes son fenotípicamente normales, no así su descendencia. Su función es diversa y abarca desde el control de la división meiótica hasta la ya mencionada activación genómica del zigoto. A diferencia de otros organismos como los artrópodos, los mamíferos tenemos una activación muy temprana, comienza hacia el final del estadío 1-célula y finaliza en el estadío 4-células, es decir, a las 48 horas de producirse la fecundación.

Mater es uno de estos genes, y parece ser que tiene un papel relevante en este proceso ya que descendientes de ratonas que carecen de este gen son incapaces de desarrollarse más allá del estadio 2-células. Estudios llevados a cabo por investigadores estadounidenses sobre ratones demuestran que: tanto los transcritos de Mater como la proteína por ellos codificada se encuentran en el citoplasma, núcleo y mitocondrias de ovocitos inmaduros.

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¿Somos los humanos capaces de secretar y detectar feromonas?


El término feromona fue acuñado por primera vez en 1956 cuando Karlson y Lüscher lograron aislar un compuesto químico de hembras de mariposa capaz de desencadenar un comportamiento estereotipado en machos de la misma especie. Para que una molécula se considere feromona debe ser una señal química simple, morfológicamente invariable, producir una respuesta comportamental en el receptor y provocar un acoplamiento estímulo respuesta altamente específico, como es el marcaje territorial de los perros y otros animales. Las feromonas son detectadas por el órgano vomeronasal u órgano de Jacobson el cual manda proyecciones neuronales al bulbo olfatorio accesorio y este a su vez al sistema límbico (grupo de estructuras cerebrales que entre otras cosas dirigen el comportamiento, memoria y  emociones).

Pero la gran pregunta es ¿Somos los humanos capaces de secretar y detectar feromonas? La areola mamaria de las mujeres tiene todas las características para la producción de potenciales feromonas. Además es una parte fundamental ya que entra en contacto a diario con el epitelio olfativo del lactante. En 2006 se estableció una correlación entre la facilidad de los bebés para encontrar el pecho y en consecuencia aumentar de peso y el número de las glándulas areolares de la madre.

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